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domingo, 17 de septiembre de 2023

Aprendiendo a los casi 60

 



No necesitas que nadie te ‘corone’ para sentir tu poder.

No necesitas que otros te amen para comenzar a amarte.

No necesitas cambiar tu aspecto, tus palabras o tu forma de caminar, para que ya nadie se burle, te critique o te condene.

No necesitas inventar códigos secretos para escribir tus verdades.

No necesitas susurrar lo que tanto te duele.

No necesitas sumarte a las tendencias de moda para que valoren tu talento.

No necesitas disfrazarte de lo que no eres para sentirte aceptado/a.

No necesitas permiso de nadie para mostrar tus alas, entonar tu canción o bailar al ritmo de tu corazón.

No necesitas justificar tus conversaciones con Dios.

No necesitas demostrar lo que solo tú puedes ver, sentir o imaginar.

No necesitas dejar de tener miedo, para avanzar.

No necesitas esconderte para hacer lo que disfrutas.

No necesitas que te aplaudan para aceptar que lo estás haciendo bien.

No necesitas una medalla para saber que eres la heroína de tu vida.

No necesitas un mapa para emprender el verdadero viaje.

Necesitas simplemente ser tú, irrepetible, única, asombrosa, bellamente imperfecta, legendariamente atrevida, mágicamente invencible.

Allí afuera está lleno de niños asustados, sin permiso para ser quienes son; no dejes que te apabullen, tú solo brilla y que se vayan acostumbrando.

Susannah Lorenzo© – Casi 60

Leído en voz alta



domingo, 23 de julio de 2023

Carta y plegaria a Jesús

 Carta a Jesús

San Luis, 22 de julio de 2023




Mi querido Jesús,

Estuve creyendo todo el día que habías faltado a la cita o que yo había perdido la capacidad de sentir tu presencia.

Como en una búsqueda del tesoro, fuiste dejando señales en estos días, para que yo me aventurara en uno de los oscuros pasadizos de mi corazón.

Me encontré una pila de recuerdos desteñidos, un gran charco de lágrimas jamás lloradas y un pozo profundo y apestoso lleno de resentimiento.  Descubrí incluso, mientras comenzaba a limpiar, que el enojo y la frustración aún vivían en mi cuerpo, manifestando síntomas físicos imposibles de controlar.

Y allí, en ese rincón oscuro, detrás de los rostros que yo mantenía condenados, te descubrí sonriente, feliz de que yo hubiera comenzado a aceptar, agradecer y bendecir.

Entonces te escuché decir: ‘Deja de exigirte, deja todo lo que tenías planeado para este encuentro; recuéstate y descansa, que yo guardaré vigilia mientras tu cuerpo expresa lo que habías guardado.’

Gracias por este aprendizaje.

Gracias por hacerme saber que en la oscuridad, tú también habitas y me esperas.

Susannah Lorenzo amándote©

Día de Santo Silencio




Ven Jesús, mi amado amigo,

recuéstate a mi lado

mientras la tormenta pasa,

cuéntame las historias

que ya nadie recuerda,

cuéntame las travesuras

que enojaban a María, 

háblame de las palabras

que tradujeron tan mal,

revélame los secretos

detrás de cada parábola,

hazme reír con las cosas

que a ti te divertían,

cuéntame de tu amor

por María Magdalena,

susúrrame en arameo

para que no olvide tu nombre

y sostén mi mano

hasta que mi cuerpo

por fin se alivie

y el temor sea solo

una palabra vacía.

 

Susannah Lorenzo© / Tejedora de Puentes

Tejedora de Cielos

 Plegaria a Jesús mientras superaba una crisis de hipertensión

Día de Santo Silencio

22 de julio de 2023


jueves, 17 de noviembre de 2022

La chica de los globos azules



En realidad, desde que era una niña pequeña, fui siempre la chica de los globos negros y grises.  Me sentía segura y a salvo con ellos porque era lo único que conocía y porque había aprendido que si tenía globos demasiado bonitos, me los podrían quitar.  Estaba convencida de que los globos de colores eran para otros niños, otras adolescentes, otras mujeres; así como esos globos que flotan en el aire y que yo nunca pude disfrutar.  Crecí creyendo que la magia de los cumpleaños y la magia de la navidad era algo que sucedía en las películas o en la vida de personas que jamás querían compartir conmigo.  ¿Quién quiere jugar con una niña triste que solo lleva globos grises y negros?



En inglés, la palabra azul (blue) simboliza tristeza y melancolía.


Alguna vez, en mi adolescencia, leí un poema sobre una rosa azul.  Era un texto precioso que alguien había dedicado a su hijo con capacidades diferentes, porque una rosa azul es algo tremendamente misterioso, bello  y único.  Yo me esforzaba por tener globos azules, amaba ese color, pero mi mano seguía aferrada siempre a los globos negros y grises y los defendía como si ellos fueran parte de mi identidad.

Aunque no lo creas, me llevó más de 50 años reconocer, aceptar y comprender, que nadie me regalaría los globos de colores; que yo debía comenzar a cambiar uno por uno mis globos sombríos, soltar cada globo, dejarlo ir y así poder sujetar un nuevo globo diferente a todo lo que había en mi corazón.




Te comprendo, me he sentido igual, casi toda mi vida.  Tienes miedo de soltar todos tus globos negros y grises de una sola vez.  Tienes miedo de quedarte con la mano vacía, adormecida de sujetar con tanta fuerza tus heridas, sombras y fantasmas.  Te dices una y otra vez, que los soltarás cuando tengas la certeza y la promesa garantida de que recibirás globos de colores que nadie te quitará, que no se pincharán y jamás perderán sus colores.  No existe tal garantía.  Los colores cambian, se destiñen, se manchan con la lluvia y el barro de las tormentas.  Algunos globos se desinflan cuando el calor del verano lo agobia.  Otros globos se pinchan cuando pasamos junto a alguien que se rodea de espinas para no ser dañado.  Nada es para siempre y menos aún un puñado de globos.  Y en eso radica la aventura y el asombro: disfrutar de los globos que hoy tenemos y soltarlos cuando es necesario para recibir otros nuevos, quizá algunos dorados y plateados, quizá algunos con estampas divertidas.

Por eso, si me ves ofreciéndote uno de mis globos de colores, es porque estoy abriendo mi corazón para ti, porque sé que puedes y necesitas conocer la alegría de contemplar un color nuevo en tu vida; porque sé que las heridas duelen y pesan, pero también sé que hace falta valentía y decisión para comenzar a sanar.

Si has pedido ayuda a Dios, quizá este globo que te ofrezco sea parte de Su respuesta.  Yo sé que esperas a que mágicamente tus globos amanezcan coloridos y tus ropas sean maravillosas y brillantes de un día para otro.  La vestimenta y los colores de tu corazón, cambiarán cuando seas capaz por fin de soltar tus globos sombríos y aprendas a inflar con tu aliento sagrado nuevos globos con colores jamás soñados.  Cuando lo haces, te lo aseguro, sientes tan liviano tu corazón, que puedes flotar junto con tus globos fantásticos por encima de turbulencias y limitaciones.




Tengo un globo de un color nunca visto.  ¿Lo aceptas?

Susannah Lorenzo©

Tejedora de Puentes

jueves, 3 de noviembre de 2022

Manifiesto de Amor III

Artista: Katja Perez


Ya no quiero padecer, sufrir, dejar de respirar, reprimir emociones, cuidar mi intensidad, guardarme las palabras que quiero decir o los besos que aletean en mis labios.

La vida es hoy.

Quiero un buen amor, un amor bonito, un amor sagrado, un amor libre y un amor compartido.

Ya no quiero esperar a quien no quiere llegar, ya no quiero sentir culpa por un pasado que ya nadie recuerda, ni quiero sentir vergüenza por amar intensamente y ser sensible hasta en la punta de mis pestañas.

La vida es hoy.

Quiero amar a un hombre que me ame, que me quiera en su vida y que quiera ser parte de la mía; que no se sienta intimidado o abrumado por mí, que no necesite esconderme de su entorno y que tampoco se esconda de mí.

Quiero que mi corazón se abra y palpite en el Amor, sin calcular, sin medir, sin especular y sin anestesiar.

Quiero un hombre que baile conmigo cuando estemos vivaces y alegres y que pueda permanecer abrazado en silencio cuando tenemos un mal día.

Quiero un hombre que pueda ser honesto conmigo y consigo mismo, que viva en la verdad de quien nada oculta y nada teme; y que pueda sostener en actitudes lo que dice y lo que siente.

Artist: Sophie Wilkins


No quiero un mar de excusas ni una avalancha de promesas justificando la ausencia y el silencio.

La vida es hoy.

Quiero un hombre a mi lado con quien me sienta lo suficientemente segura para dejarme cuidar, pero que también sea vulnerable para dejarse cuidar.

No quiero un hombre que crea que un momento de placer justifica cien años de soledad. 

Ya no tengo edad para melodramas, telenovelas o agonías prolongadas.

Estoy en una edad en la que tengo más pasado que futuro.  Ya no puedo remediar el daño que hice, pero sí puedo sanar el daño que me hicieron y así evitar volver a dañar a las personas que amo.  Ya no puedo cambiar los recuerdos propios ni ajenos, pero sí lo que elijo hacer con ellos.

Ya no quiero estar lejos del mar porque tenga síndrome de Alfonsina Storni.  Ya no quiero ser la eterna poetisa abanderada del romanticismo triste.

Para escuchar (Vivir sin ti)

 


Quiero ser la contadora de historias que dibuja y vive realidades mágicas y deja un rastro de alegría y polvo de estrellas por donde quiera que pase.

Quiero sentirme plenamente viva hasta el último día que habite este cuerpo y este planeta.

Por eso, en un acto profundamente egoísta, elijo ya no cargar herencias amargas, ni solidarizarme con quienes habitan el caldo de sus penas.  Elijo sacudir el espiral de energía que me rodea para que todos los asteroides inertes que se quedan en mi orbita, salgan a buscar otras galaxias.

Soy una Tejedora de Puentes y como tal, celebro los vínculos que se cuidan amorosamente como un jardín; creo en los puentes que se transitan de ambos lados y se sostienen con la atención consciente y plena; creo en las relaciones que se disfrutan y se acunan para que puedan crecer y acompañar nuestra propia evolución personal.

No soy mujer de las que se quedan y disfrutan como mártires la espera sacrificada que pone en pausa sus vidas.

Soy mujer de las que se van.  Me voy de los lugares donde ya no soy celebrada ni esperada; me voy de las vidas donde hay más daño que ofrenda; me voy de los lugares donde no puedo ser libre; me voy de las vidas donde no hay tiempo ni espacio para mí; me voy de los lugares donde los recuerdos caminan como fantasmas por las calles y rincones, recordándome momentos que ya no volverán; me voy tan lejos como sea posible, allí donde la distancia geográfica justifique las ausencias.



No hay nada que pueda o deba hacer para que las personas que amo, sanen; solo ellas pueden elegir cómo y cuándo sanar.

No hay nada que pueda hacer para que las personas que amo, me amen como  yo necesito o para que se sientan felices de ser amadas del modo que las amo.

Solo puedo elegir amarme, respetarme y honrarme. 

Solo puedo elegir sanarme cada vez más profundo; hasta que el espiral de luz y energía a mi alrededor, sean tan amoroso y brillante que pueda bailar junto a otros espirales, creando una onda expansiva de luz, amor y alegría.

Parece irónico, habiendo tanta gente que nunca fue bien amada, y una aquí, amando a la persona equivocada.

Susannah Lorenzo©

Puedes disfrutar la lectura en voz alta de este texto en mi canal de YouTube, con edición audiovisual en vídeo.

Para escuchar: (Cuídame)


PD: a partir de ahora voy a ser Culpable






jueves, 9 de junio de 2022

Emociones huérfanas

 

Cuando negamos o ignoramos algo en nuestro interior, se convierte en un huérfano huraño, combativo y distante, incapaz de conectar con el mundo que lo rodea.

Solo la mirada atenta y amorosa de nuestro corazón, puede transmutar el barro en loto y la oscuridad en luz.

Artist: Chie Yoshii


Tarde o temprano, nos tropezaremos con los restos óseos de aquellas masacres que cometimos o permitimos.

Podrá ser por la realidad que nos rodea y no logramos transformar, quizá sea a causa de un malestar físico que se ha vuelto crónico o tal vez un día comencemos a llorar sin saber por qué. 

Entonces, habrá que sentarse, como La Huesera, cantar una canción amorosa sobre los huesos y cenizas, dejar que las lágrimas germinen los fósiles apagados y permitir que finalmente una loba nueva crezca su pelaje y corra aullando por bosques perdidos de la memoria.

Susannah

09 de junio de 2022




martes, 8 de junio de 2021

Temporada de recambio

 

En los momentos en que hacemos un giro de 180º o realizamos cambios importantes en nuestra vida, tenemos la sensación de haber sido transportados a un desierto, como Jesús en sus cuarenta días de meditación (visión metafórica de su crisis de fe y de su enfrentamiento con su propia sombra y sus demonios).



Puede ser que hayamos finalmente decidido terminar con esa relación tóxica en la que nos habíamos perdido dejando de ser lo que realmente somos;  puede que hayamos decidido finalmente aceptar nuestros dones y compartirlos sin reparo alguno con el mundo entero;  podemos haber hecho un cambio drástico en nuestra vida intentando salvarnos de un oscuro pozo de miserias y autocompasión o podemos haber reconstruido nuestras alas y dibujar nuevos cielos lejos de jaulas mentales y sociales.  Como quiera que sea, nuestros amigos, familiares, conocidos y otras relaciones se alejarán de nosotros como si estuviéramos apestados y nos dejaran solos con esa decisión que pensaron que jamás tomaríamos.

Algunos simplemente se ofenden porque no aceptamos sus sugerencias y consejos; otros se asustan de nuestra actitud desafiante y el reflejo aterrador de lo que ellos no son capaces de ser o hacer, los incomoda; algunas personas eligen bandos y apoyan lo que creen políticamente o socialmente correcto; están los que jamás contemplaron nuestra verdadera esencia y  se sienten defraudados ante esta ‘nueva versión’ de nuestra persona que no cumple con sus expectativas; y están los que condenan cualquier individualismo, originalidad o expresión genuina de seres únicos que se apartan del rebaño y abandonan las prolijas líneas uniformes.

Dos caminos se abrían en un bosque amarillo,

y triste por no poder caminar por los dos,

y por ser un viajero tan solo, un largo rato

me detuve, y puse la vista en uno de ellos

hasta donde al torcer se perdía en la maleza.

Después pasé al siguiente, tan bueno como el otro,

posiblemente la elección más adecuada

pues lo cubría la hierba y pedía ser usado;

aunque hasta allí lo mismo a cada uno

los había gastado el pasar de la gente,

y ambos por igual los cubría esa mañana

una capa de hojas que nadie había pisado.

¡Ah! ¡El primero dejé mejor para otro día!

Aunque tal y como un paso aventura el siguiente,

dudé si alguna vez volvería a aquel lugar.

Seguramente esto lo diré entre suspiros

en algún momento dentro de años y años

dos caminos se abrían en un bosque, elegí…

elegí el menos transitado de ambos,

Y eso supuso toda la diferencia.

Robert Frost



Imagino la vida como una gran autopista con muchos carriles, separados cada uno por un guardarraíl. A medida que expandimos nuestro nivel de consciencia y nuestro campo energético (aura) se manifiesta más intensamente cambiando su vibración y colores, el carril que transitamos ya no nos favorece, no resulta propicio o entorpece nuestro avance.  Los carriles más transitados producen atascamientos, embotellamientos y conflictos que limitan nuestra libertad de Ser.  Es normal sentir la necesidad de cambiar de carril, buscar una alternativa que nos permita avanzar fácilmente y desplegar nuestras alas y nuestro campo energético, ocupando un espacio aún mayor, para que nuestra Alma se exprese libremente.

Al cambiar de carril, muchas personas quedan en el carril anterior, no pueden o no quieren cambiar, tal como hicimos nosotros.  Desde el otro lado del guardarraíl nos miran con recelo, asombro, estupor, miedo o simplemente envidia.  Prefieren recorrer el camino más transitado y se sienten más seguros allí donde el tumulto aprueba sus movimientos.

Tomar la decisión de elegir el carril que nuestros afectos no transitan, puede resultar doloroso y dejarnos sumidos en una sensación de soledad y exilio que nos hará dudar y cuestionar nuestras elecciones.

Sin embargo, abandonar nuestros dones, postergar nuestros sueños, dejar de brillar nuestro Sol interno y proyectar una personalidad que satisface a quienes nos rodean, puede enfermarnos físicamente, desequilibrar nuestras emociones e incluso causar bloqueos energéticos de nuestros chakras.

Tarde o temprano, encontraremos otras personas en el nuevo carril, crearemos nuevos vínculos y descubriremos otras Almas que vibran en nuestra nueva sintonía.


Como dice Robert Frost, el camino menos transitado marca la diferencia, y esa diferencia es la que nos permite Ser lo que vinimos a ser.

Susie transitando un carril inmensamente solitario

Susannah Lorenzo©

Tejedora de Puentes

08 de junio de 2021

 

miércoles, 17 de marzo de 2021

Adagio en dolor sostenido

 


Nos endurecemos

nos enquistamos

nos enfadamos

nos amargamos

nos apagamos

y nos agotamos,

aferrados al dolor

de la injusticia

que creemos no merecer.

 

Nos paraliza el miedo

de lo que no se controla

de lo que no se anticipa

y lo que no se conoce,

de lo incierto

y de lo efímero.

 

Dejamos de reír y bailar,

perdemos la ternura

nos quedamos sin dulzura

olvidamos el placer

y nos clavamos cruces

en el pecho

para perpetuar la agonía

de lo que no llega,

lo que se fue,

lo que no está,

lo que nunca será

o lo que fue arrebatado.

 

Nos cargamos de culpas

ajenas y propias,

de juicios y prejuicios

de turbaciones y deudas,

de delirios y espejismos.

 

Mientras tanto,

la vida se deshace

como arena entre las manos,

burbujas de jabón

de una niña dormida en el desván,

palabras que callamos,

gritos que guardamos,

lágrimas que ahogamos,

sal que nos convierte en desiertos,

silencios donde naufragan los sueños,

ataduras que nos laceran el alma,

heridas que pueblan el horizonte

y enceguecen la visión.

 

Mientras tanto,

alguien se duerme sin nuestros besos,

alguien espera una caricia,

alguien aguarda el amor que perdimos,

alguien nos mira sin ser visto,

alguien respeta nuestra distancia,

alguien confunde nuestro enojo,

alguien desconoce nuestro silencio,

alguien se pierde de nuestros colores,

alguien se priva de nuestra ternura,

alguien suspira mientras la música

dormita y el tiempo se acaba.

 

Soledad Lorena©

Tejedora de Palabras

Susannah Lorenzo

Tejedora de Puentes

 

17 de marzo de 2021

01:13 de la madrugada

Mozart Effect en mis auriculares para calmar el estrés, una neuralgia de tres días y bajar la hipertensión que azota mi cabeza.

Blackie descansa muy cerca, lleva días con los ojos tristes; hace tiempo que no le dedico un momento para mimos o juegos.  El apenas si me mira paciente y espera.

¿Será que podremos disfrutar cuando todo se solucione?

¿O será que tenemos que disfrutar para que todo mejore?

Llevo tanto tiempo tratando de estar bien, que las pocas lágrimas que la música logra liberar, duelen y queman en mis ojos como un río de sal.

Susie asustada y abatida

(Tanto que resolver, tantos intentos fallidos; no saber dónde podemos habitar y crear desequilibra todas las emociones.)

sábado, 2 de mayo de 2020

Hipersensibilidad y empatía


De tanto estar para todos, hay días en que no podemos estar para nadie.


Artista: Aeppol

Mariana de Anquin habla de los Niños Esponja, personas que absorben la energía a su alrededor, que sienten lo que otras personas sienten y que pueden darse cuenta de lo que todos ignoran.

Dejar de ser hipersensibles o empáticos es para nosotros casi imposible, así como para quien vive en su burbuja ajeno al mundo exterior,  registrar las emociones ajenas es una tarea titánica.

Solemos ser desde pequeños, más maduros que la media, más serios, más comprometidos, más responsables y nos subimos al tren de causas perdidas, deseando acomodar aquello que lastima a tantos.

Las emociones y las energías de las otras personas se nos meten en el cuerpo, en el corazón y en cada partícula de energía propia, nos drenan, agotan, agobian y duelen como si fueran nuestras. Podemos ir simplemente a hacer la compra, y volver con un bagaje desconocido que nos envía directo a hacer la siesta.  Cuando de afectos se trata, el torrente de emociones de hijos, padres, hermanos y nietos, nos llega en vivo y en directo en una transmisión que jamás sincronizamos voluntariamente.

Vamos por la vida tejiendo Puentes, remendando heridas, acunando corazones, abrazando almas perdidas, consolando afligidos y dibujando mapas para quienes agonizan en laberintos.

Se nos da fácil el escuchar, mirar y observar, intuir, detectar y comprender.



Artista: Aeppol

En lo personal, mucha gente asume que esta paz que me habita y coloniza los lugares donde resido, es algo que traigo de siempre y que se me da así fácilmente y sin ningún ejercicio.  Vivir entre dos mundos, desde pequeña, no es tarea simple.  La sensibilidad es tanta que una muchas veces desea dormir sueños infinitos y hacer una maleta sin retorno.  La empatía, en este mundo frío y desapegado, es motivo de burla y desprecio, un defecto para quienes viven mirándose el ombligo como único universo.

Es un largo, intenso e interminable aprendizaje de aprender a distinguir las energías propias de las ajenas, decidir cuándo involucrarse y cuando no, en batallas emocionales;  tomar distancia cuando necesitamos preservarnos, ejercitar la mirada interior para descubrir sombras, soles, magias y condenas heredadas.  

Es una mediación constante entre nuestros demonios, nuestros dioses, nuestros ángeles, nuestros miedos, nuestras penas, nuestras alegrías y esa piel que percibe hasta el pensamiento más leve.

Aprendemos a darnos aquello que nunca nos dieron, aprendemos a aceptarnos como nunca nos aceptaron, aprendemos a sentir como nunca nos permitieron, aprendemos a ser así como somos.  

Aprendemos a cuidarnos, respetarnos, honrarnos y celebrarnos; pero eso, puede llevar décadas, años o vidas, dependiendo de las pequeñas elecciones cotidianas.

Somos detallistas, atentos, compasivos, observadores, pacíficos y sanadores.  Con el tiempo, perfeccionamos el arte de descubrir quienes se sienten rechazados, condenados, hostigados, perseguidos y el desamor les duele como el aire que respiran.

Cada quien, crea a su medida, un botiquín de primeros auxilios para asistir al peregrino: algunos usan las manos, otros las palabras, están quienes preparan tisanas y bizcochos para las penas, algunos pocos con solo mirarte te apapachan la herida y otros dibujan soles en tus cielos nublados.

Sin embargo, quienes no encuentran la salida, la puerta, el talismán o el ejercicio que construya su paz, se llenan de resentimiento, amargura, odio y venganza y van por la vida rompiendo todo a su paso.


Artista: Aeppol


Hay un punto en el que elegimos qué hacer con tanto dolor, con tanta sensibilidad, con esa empatía que se nos escapa hasta con la persona que más nos critica.

Seguramente hemos caído en el pozo oscuro de la desesperación más de una docena de veces, por eso, podemos bajar con tanta facilidad y sentarnos un momento con quien no sabe cómo salir. Pero no podemos pasar demasiado tiempo allí, debemos regresar al aire no viciado, al sol que se cuela por las ventanas y la capacidad de crear mundos diferentes.

Es cierto, en lo personal, muchas veces hago esfuerzos descomunales para intentar ayudar a quien no sabe cómo salir del pozo, le dibujo escaleras, le remiendo las alas, intento empujarlo hacia arriba cuando inevitablemente su miedos lo tiran hacia abajo.  En algún punto me doy cuenta y acepto, que no debo interferir; porque interferir es de algún modo, una manera de desconfiar de Dios y su infinita capacidad de manifestarse y es subestimar a quien debe hacer el esfuerzo por sí mismo, como la mariposa cuando rompe la crisálida.

Nuestra energía no es ilimitada, nuestra paz se llena a veces de tormentas, nuestros colores se gastan de tanto pintar cielos ajenos, nuestros Puentes se debilitan de tanto sostenerlos desde un solo extremo, nuestras manos se duermen de tanto acurrucar heridas, nuestros poemas se vacían de palabras de tanto transitar en mundos hostiles, nuestras velas se consumen, nuestras flores se marchitan y nuestras tisanas se contaminan.

Son esos días en que una siente que ha perdido todos los dones, la capacidad de reinventarse y las ganas de reír y creer que todo es posible. Probablemente, una muchas veces también está perdida en laberintos y atascada en callejones sin salida, pero de tanto intentar, crear, inventar, sembrar, proyectar y tejer, se siente extenuada, agobiada y terriblemente diminuta.

Yo tejo Puentes, Palabras, Cielos, Abrazos y Magia, pero también sigo siendo una niña, una mujer, una madre, una hermana, una abuela, una nieta, una hija, un alma perdida y un corazón asustado.  A veces, solo a veces, me gustaría jugar que hay un abrazo que me calma, una palabra que me alcanza, un lugar donde llegar y que una tisana, un café o la paz del otro me pueble y me sane, un guerrero que me defienda, una machi que me acune mientras duermo la siesta, un recreo en donde alguien me cuide y resuelva por mí todo aquello que me agobia.

En esos días, en los que de tanto dar y no recibir o recibir tan poco, necesito parar, no me salen palabras bonitas y pierdo la paciencia, la calma y la dulzura; esos que siempre reciben y se miran el ombligo se ofenden, se sienten defraudados, desairados y engañados.


Artista: Aeppol



Un día la fuente no tiene agua, la música se apaga, la palabra se vuelve amarga, la mirada se vuelve distante, el silencio desteje todos los Puentes y el desgano se cuela por todas las rendijas.

No queda más que cerrar las puertas, levar el Puente, correr las cortinas, cancelar la agenda, mirar para adentro, dormir días eternos;  hasta que el beso de la Vida, la mano de Dios posada en mi pecho, me devuelve el sentido, la fuerza, la esperanza y el latido.



Susie
Susannah
Tejedora en pausa
02 de mayo 2020 

Esta canción siempre me hace llorar las penas guardadas y es lo que le pido a Dios cuando no puedo Tejer.






jueves, 30 de abril de 2020

Jaulas

🐦En la casa de una de mis abuelas, había jaulas pequeñas, grandes y medianas, con pájaros de diferentes especies y colores.

Había muchas mantas gruesas y oscuras para taparlos al atardecer, por si acaso se les ocurría cantar a deshora.

Algunas jaulas colgaban de las paredes y otras, las pajareras, eran como casas alineadas a lo largo de la galería con suelo apisonado de tierra.

Cuando era niña y me dejaban ahí por días o semanas, a mi me gustaba caminar distraídamente cerca de las pajareras. Sutilmente y con cuidado corría los pestillos y seguros, dejando apenas entreabiertas las pequeñas puertas.

Los pájaros comenzaban a agitarse sin estar muy seguros de qué hacer.

Su instinto les recordaba cielos libres perdidos en la línea de ancestros.

Sus miedos y su falta de pericia para abrir la puerta, los alborotaba y los hacía golpear sus alas contra el metal.

Entonces, mis tías o mi abuela, o todas ellas juntas, me acusaban de alterar la calma de los pájaros.

Siempre desconfiaban de mis argumentos sobre puertas mal cerradas.

Yo siempre me iba a dormir soñando con que un día todos esos pájaros volaban, estrenaban sus alas y podían cantar aunque mi abuela tuviera un mal día.



Creo que aún en la vida adulta, siento la necesidad de abrir los candados, inaugurar ventanas o regalar pinceles para que otras personas dibujen sus propios cielos.

Entonces, hay justificaciones e indultos para los carceleros y las jaulas de papel se sostienen en el miedo atroz de conocer caminos qué solo se sostengan en nuestros pasos.

🐦Como cuando era niña, el ave me mira confundida y se niega a saltar hacia la infinita incertidumbre donde todo es posible. Los carceleros me acusan, se mofan y con un poco de alpiste, me ganan la batalla.

🌷Susannah Lorenzo
Tejedora de Puentes
Tejedora de Cielos



#libertad
#miedo
#jaula


viernes, 3 de enero de 2020

Sobre tormentas y desamores

Tormenta solar de emociones
29 de diciembre

Tantos años dormida bajo mantos de hielo, bajo eones de tiempo; escondida bajo kilos de obesidad, entretenida en aprendizajes y meditaciones.

Y de repente, despertar así, con la persona equivocada...

Yo, qué tanto le pedí a Dios que después de la castidad y  la autosanación, sólo llegara el buen amor.

Yo, que creí que nunca volvería a llorar por un hombre.

Yo, que creí que estaba tan evolucionada, tan instalada en mi paz, que nadie podría quitarme el aliento ni embravecer mi mar.

Aquí estoy, llorando a mares, intentando dilucidar este mar de emociones que se activa con el gesto más mínimo, con la señal, más tenue y con un puente de energía que inevitablemente reúne nuestras almas en el espacio invisible.

Te lo dije, Dios, tenía que ser un hombre de buen corazón, dispuesto a amar y ser amado.

No sé qué imaginaba, quizá una atracción magnética instantánea, un amor a primera vista o un deslumbramiento.

No imaginaba una construcción lenta y pausada de una ternura que me puede, un puente inimaginable entre dos seres tan distantes y tan ajenos.

Coincidir en el tiempo, en los instantes, en los sueños, en la anticipación, en la alegría y sentir mis mariposas dar saltitos cuando está por llegar...

Estar aquí de este lado del puente con 55 años y más de 90 kilos, sintiendo cómo mi energía se enreda con la de un hombre mucho menor, parece un chiste de mal gusto, una ironía del destino, un examen espiritual con golpes bajos.


Yo sé que es necesario, que es bueno estar viva, que mi Shakti necesita activarse y que todo esto es parte del desbloqueo de mis chakras.

Pero, ¿podemos dejar el aprendizaje y la maestría de lado?

No sé qué me da más bronca o me enoja más:

¿Que coincidamos en tiempo y espacio y su alma salga a mi encuentro?
¿Que su corazón y su mente se hagan los distraídos?
¿Que mi cuerpo esté averiado, gordo y enfermo no apto para seducir y vivir esta pasión que se arremolina en su nombre?

Como dice el poema, su mirada me puebla el insomnio y puedo sentir su energía en cada rincón de mi ser. (Puedes leer el poema en el blog Pétalos del Corazón, Poema Irreverente)

¿Y quiero hacer como siempre, sepultar y anestesiar y dejar de sentir todo esto?

Me encanta todo lo que siento, aunque me lleve del llanto a la euforia.  Pero, ¿por qué no puede ser con la persona correcta?

¿Qué es lo que quiere de mí, Dios, ahora?

Los miedos que me habitan quieren escribir mil conjuros para que desaparezca de mi mapa y no vuelva a cruzarse en mi camino.

Y la mujer del río profundo quiere que escriba un solo mensaje, se fabrique una invitación o me toque el corazón con una palabra.

Mientras escribo, escucho: Entra en mi vida – Sin Bandera


Susie en desvarío





Escritura post tormenta solar

Manifiesto de Amor (Blog Pétalos del Corazón)

01 de Enero de 2020

Pensé que me amaba a mi misma y por eso no necesitaba a nadie para ser feliz.  Entonces, pensé que podría vivir sola y tranquila.

Pero eso no es, en verdad, amor propio o autoestima, es sólo un escudo para sentirme a salvo.  Si te amas lo suficiente a ti misma, puedes amar a alguien más y no tener miedo de ser rechazada por tus defectos.

Darme cuenta que me estaba enamorando de alguien y que mi Shakti estaba nuevamente despierta, produjo diferentes tipos de emociones, tormentas solares y océanos bravíos.  Pero principalmente me mostró que Yo creo que mi cuerpo no es apto para seducir al hombre que ha despertado mi corazón.  A pesar de la hermosa energía y atracción de almas, eso, dentro mí no era suficiente porque en algún punto, él vería solamente lo que yo veo en el espejo: una mujer de 55 con sobre peso y prolapso.

Antes de que llegara este corazón distraído a despertarme, sabía que mi sobrepeso era la perfecta vacuna contra la seducción.

Así, me dejé arrastrar en una espiral descendente de lástima por no ser 'apta' para él y dejando que se llenara de sombras este hermoso sentimiento de amor, ternura, cuidado y magia de almas.

Pasé varios días de mi retiro y desintoxicación de las redes cultivando una conversación negativa en mi mente, llenándome de expectativas dramáticas y nefastas y sintiéndome avergonzada porque amaba a alguien más joven que yo.  Y el problema real es que en verdad no me amo lo suficiente.

Como siempre, el problema no está allí afuera, en quien nos quiere, quien nos cuida o quien nos deja de amar.

El problema es que tenemos más expectativas y exigencias sobre nosotros mismos que lo que las demás personas pueden tener.

La culpa y el remordimiento sólo entran allí donde la inseguridad nos llena de sombras y miedos; allí donde el amor que podemos sentir por los demás, no nos abraza con ternura, sabiéndonos poderosas, bellas, sensuales y dichosas.

Cuida quien te quiere, cuida quien te cuida.

Susie despierta



Playlist para el hombre distraído que despertó mi corazón.

domingo, 7 de abril de 2019

Ser

Allowing is the easiest way to vibrate according to the laws of the universe.  Yet, remembering who we actually are can be really painful and scary.  Why?  Because we are born with our gifts and talents, fully aware of who we are and what we enjoy doing.  If we are not celebrated, welcome or loved for our uniqueness, we tend to shut down, isolate and hide everything which might make us feel less loved. 
Later in life, when our soul stirs the underground river and calls our higher wisdom to help us remember the way home, we not only start to remember who we truly are, but we also recall the painful feeling of being neglected and rejected for our most sacred gifts and blessings.

Venimos a este mundo llenos de magia, con la intuición despierta, con los sentidos totalmente alertas a mundos invisibles, con la capacidad de jugar con nuestros sueños y creer que nuestro amor todo lo puede y nuestra mente es apenas un recurso más de nuestra infinita colección de talentos.

Llegamos con la capacidad de amar a cualquier ser vivo y nos sentimos con derecho de ser inmensamente amados.  Buscamos en el mundo que nos rodea la seguridad, el calor y la contención que nos brindaba el útero materno y esperamos que quienes nos reciban celebren todo aquello que traemos con nosotros.


Ignoramos que más tarde o más temprano, los miedos y frustraciones ajenos nos moldearán; la rigidez del sistema intentará encorsetarnos y la libertad de Ser se volverá una prolongación de quienes no supieron o no quisieron Ser.

La intuición, la sensibilidad, la capacidad de ver lo invisible, la magia, la inocencia, el juego y la despreocupación se combaten tan pronto como el niño tiene edad de ser escolarizado y se vuelve un proyecto de adulto decente, productivo y responsable.

Hay una necesidad imperiosa de que el otro sienta, piense y actúe como nosotros; eso, aparentemente, nos brinda seguridad y estabilidad.  Porque hemos perdido la capacidad y la habilidad de asombrarnos de lo desconocido y porque tenemos pánico de descubrir aquello que nos ha sido prohibido.

En la vida adulta, más tarde o más temprano, nos invade el desasosiego, nos sentimos vacíos, enfermamos, nos deprimimos o simplemente andamos por el mundo, desconectados de la divinidad que nos habita, exiliados de nuestra propia alma y extranjeros en nuestro propio cuerpo.

Dios siempre sabe, nos da la oportunidad de regresar; el alma intenta cambiar el curso para recuperar el equilibrio, para que volvamos a ser Libres de Ser, para que la paz despeje todo miedo y toda carencia y para que el amor nos habite más allá de condicionamientos ajenos.

Se requiere un acto de coraje, recordar aquello que olvidamos en la niñez, retomar el curso, desarmar los guardias de la mente, derrocar la inquisición social que nos perturba y devolver el timón a nuestra alma.

Ser lo que realmente somos, brillar con nuestra propia luz, confiar plenamente en Dios y hacer ejercicio de la Fe nos devuelve a la soledad y el abandono del niño rechazado, de la niña asustada; del que es juzgado, criticado y condenado.

 "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve".Hebreos 11:1

Sin embargo, cuando el juicio de quienes amamos nos atraviesa el corazón como una daga, es porque aún nosotros mismos albergamos el juicio condenatorio de dudar de nuestros dones.

Cuando la aceptación de nuestra fe y de nuestro camino con Dios nos aleja de quienes creíamos tan cerca, vemos en el espejo esa niña sensible que aún espera ser querida y aceptada y aprendió a callar para no ser rechazada.

Postergar nuestra misión, ocultar nuestros dones y dudar de los mensajes divinos, puede temporalmente devolvernos la aceptación, el cariño y la aprobación de quienes nos rodean.

Inevitablemente, la sumisión, la renuncia, la vergüenza y nuestra propia desaprobación, nos alejarán de nuestra esencia, de quien realmente somos y del camino con Dios.  Cuando luchamos en nuestro interior por negar aquello que necesita brillar y expresarse, se genera un conflicto; el conflicto nos quita paz; la falta de paz causa pesadillas, altera el sueño, enferma nuestro cuerpo y nos roba la alegría.

Nos sentimos solos e inseguros porque dejamos de escuchar, porque dejamos de sentir la presencia de Dios en nuestra vida.

Cuando dejamos que las inseguridades, miedos y frustraciones ajenas alienten un instante de duda en nuestra mente, el miedo nos coloniza sin piedad, anulando nuestros sentidos, alejándonos del camino y dejándonos a la deriva, a merced de manipulaciones y desaires de corazones que aún no emprenden su camino.

Si seguimos esperando que vean lo que vemos, si seguimos creyendo que tienen que alcanzarnos en el camino, si seguimos pidiendo que sientan al menos la mitad de lo que sentimos; entonces sí, estamos juzgando y criticando así como hacen con nosotros.

Cada quien viene a este mundo con su cuota de compasión, su nivel de sensibilidad, su intensidad de magia y su capacidad (o incapacidad) de ver más allá de su ombligo.



Ya no voy a disculparme, por ser extremadamente sensible, por ser pasional, intensa y compasiva; por tener todos mis sentidos desarrollados en su máxima capacidad; por creer para ver, por hablar con Dios, por elegir disfrutar de la vida, por necesitar Ser, por buscar ser libre, por tener alas, estrellas y hadas; porque mi mano tenga la capacidad de tocar tu corazón y mi palabra pueda acunarte el alma. 
He perdido mucho tiempo, quizá más del que me queda.  He renunciado a mucho, me he perdido muchas veces, me he marchitado siendo lo que otros querían, he muerto de pena cien veces para que otros fueran felices; he vivido llena de miedos propios y ajenos; he sufrido mis dolores y sentido los dolores ajenos como propios; he esperado siempre lo peor y he creído que estaba muy mal merecer lo que otros no podían conseguir.

Si te enoja lo que hago, será que mis alas hacen ruido en tu jaula.
Si te asusta lo que soy, te invito a tomar el té y a conocerme sin el cristal de tus prejuicios.
Si condenas mis locuras, no vayas a dejar que tu cordura te quite el sueño.
Si sientes que mi vuelo nos aleja, aprende a descubrir otros cielos y deja de limitarte con el horizonte de tu ventana.
Si aún así, el miedo te paraliza, la ignorancia te gana y eliges la seguridad de tu celda, no te guardo rencor, ni dejaré de amarte.

A veces a las mujeres, se nos va la vida siendo hijas, hermanas, madres, nietas y se nos olvida a qué vinimos y que la verdadera libertad y el único gesto de amor que realmente nos colma es permitirnos ser la Mujer, la Machi, la Diosa, la Sacerdotisa del Universo;  la mujer de colores, el cuenco de la luna, el río sagrado y el templo de amor por donde Dios respira.

Susie / Susannah
Let go.
Let God.
07 de abril de 2019