lunes, 30 de marzo de 2026

Deseos escondidos

 



A veces te sueño,

ventanas astrales

que muestran

tus sombras inquietas

tus soles y tus lunas

tus heridas aún dolientes.


Otra veces el encuentro

sucede cuando tu alma

me busca libre de vigilancia

que tu ego impone

para atormentar tu corazón.


Al despertar añoro

esos momentos que nunca

suceden en el plano visible

y que están en desacuerdo

con los mandatos de tu mente.


Desde la distancia percibo

tus tormentas agitadas

tus días apacibles

tus dolores innombrables

y los sueños que has olvidado.


Desde el exilio y calladamente

bendigo tu nombre y tu vida,

le pido a Dios que te guíe,

a la Madre Divina que te arrope

y a Jesús que camine a tu lado.


Cada tanto, algún deseo despierta,

te veo llegar con tu corazón liviano,

el alma luminosa y cantarina,

las semillas de amor florecidas,

el perdón convertido en agua mansa

y la palabra transformada en caricia.


Mientras tanto, te amo en pausa,

sin prisa ni expectativas,

rezando siempre por tu paz interior,

por la sanación de tus vínculos

y por la remediación de tus puentes.


Sin embargo, anhelo ser testigo

del día en que recuperes

la memoria agradecida

de las bendiciones de tu pasado

y que te desvistas de todo aquello

que dañó tu frágil corazón,

y así tu presencia plena

te permita amarte y amar

desde una libertad de mochilas

que sólo multiplican la carga

que arrastras como un lastre.


Yo no pido que me perdones

pues ya no soy esa mujer

que te dañó desde

sus propias esquirlas.


Apenas si aspiro

a que un día cualquiera

llames a mi puerta

y te permitas conocerme,

pues aquella a la que aún

culpas de un corazón dolido

es sólo una fotografía borrosa

en tu mente habitando el pasado.


Cuando quieras, aquí estoy;

cuando puedas y te lo permitas

mi corazón siempre guarda

un refugio de paz,

una pócima sanadora,

un abrazo silencioso,

un beso luminoso en tu frente

y mi mano bendiciendo tu corazón.


Si cierras los ojos, respiras hondo,

aquietas tu mente y acallas las palabras,

recordarás el camino

y sentirás el latido

de una semilla amorosa

que jamás morirá.


Susannah Lorenzo

23 de marzo de 2026